No(s)otros

Hace tres días conocí a una chica y mi excusa para acercarme a ella fue ofrecerle un cigarro que no tenía. Nos acompañamos a buscar uno alejándonos del circulo que estábamos, atrávesamos el parque con un dialogo fluido, hablando de como conocía a este tipo y como conocía a este otro, en menos de cien pasos descubrimos las personas que teníamos en común. Mi interés en ella se dio de manera natural, me nació escucharla y preguntarle cosas, nunca hubo de mí parte intención alguna en seducirla, lo que si puedo decir es que la miraba a los ojos intentando buscarme, al no encontrarme fue que recobre la vagancia en mis pensamientos, ignorándola por momentos, dejando que fluya su anécdota con voz más baja que la mía. Pero la sorpresa fue mayor cuando me vi interrumpido por la misma soledad, el deseo que nos mostramos en estar juntos no era mas que lo triste de nuestras soledades queriendo fugarse.

Convertidos en onironautas hasta que la alarma del presente nos despierte, nos entretuvimos charlando hasta conseguir ese cigarro, conmovido por su aislamiento y por el mío me entregue por completo a quererla para salvarla de ella misma y de paso salvarme a mi mismo. Habían pasado solo unos 30 minutos cuando ya tenía decidido que la iba a querer y que en un futuro ella igual lo hará. Obstinado por culpa del presagio mosaico que armé yo mismo, no la deje irse tan fácil y la acompañe hasta su casa sabiendo que no se entraría sin un beso de mi parte. Tal como lo había visto en mi película mental, accedió a que la acompañara y por invitación suya nos sentamos en la plaza que quedaba más próxima a su casa, preocupada por la hora que era para no angustiar a su tía, tomaba el celular y observaba con impaciencia la hora. En ese momento lo único que tome fueron mis ganas de arrojar mi boca contra la suya y  accedió sin emoción fingida, nuestros labios descoordinados pudieron haberse decepcionado al instante pero entendieron que el tiempo es vital para construir y conocer.

Con la preocupación tierna y piel de bebé, prometimos volver a juntarnos. Hoy no sabe que es escribo de ella, mañana yo no sé si la querré.

Vergüenza imaginar

Comenzaría por lamer todo lo que ha pensado de mí. Seguiría recitando poemas hasta la altura de su oreja para repararle la manera de pensar tan imbécil. Mordería la grasa sobrante de su guata incluyendo costillas. Le hablaría bonito y empezaría a subir en ese globo aerostático que tanto le gusta, estando arriba la arrojaría con la verdad que menos le gusta y a mí la que más me duele. Caería de golpe sobre mis brazos huesudos escasos de carne. Se quejaría del dolor con una mano en la cabeza. Gritaría por su madre y acudirá mi perra vieja casi sorda y casi ciega. Nos alegraremos de avernos encontrarnos y pasaremos por alto las quejas. Caminaremos uno al lado del otro escuchando la música de los autos, viendo el cambiar de los semáforos, oliendo postes y oliendo culos, saludando conocidos, conversando con extraños, tropezando con piedras hasta llegar a la casa, darte agua en esa olla que quedo especialmente para ti, ver que tomas, acariciarte el lomo, entrar a la casa, abrir el computador, escribir sobre la normalidad, querer irse a dormir, taparse hasta el cuello con las sábanas y ahí, recien ahí…escucharte quejar

Alguien

Fin de un año, comienzo de otro, y pareciera que el sol con la calle aun no se enteran en lo absoluto, mi animo desarraigado de la posición actual en la que me encuentro. Este improvisado escritorio que no es otra cosa que un mueble en el que se guardan calzones, calzoncillos, cachureos, fotos y biblias con falta de páginas, actúa con la indiferencia de ella ante el deseo de ponerle mi apellido a nuestros hijos. La loza amontonada en el lavaplatos resiste como la sonrisa del payaso en el espectáculo de tarde. La cama sin hacer al igual que las canciones, mi boca sucia anhelando una cepillada con pasta de dientes.

Y sin darme cuenta estoy describiendo mi entorno con cierto tono de tristeza en las palabras, aunque yo no padezca de lagrimas ni tortuosos sufrimientos hacia mis adentros, se puede escuchar la polca de mi infancia rebotando en cerámica.

Esta lleno de escritores que no escriben… y el mundo lo agradece